Nos estamos enfrentando a una crisis sin precedentes, la situación actual está formando una burbuja que tiene tanta presión que está a punto de explotar. La constante apertura y cierre de las fronteras entre países ha obligado a cambiar las formas en las que las materias primas y componentes esenciales se transportan.

En las últimas semanas hemos visto como empresas de alto nivel paran sus procesos ante la falta de algún componente electrónico o alguna materia prima proveniente de los países asiáticos. La escasez de envíos ha provocado una feroz lucha entre las empresas para tener lugar dentro de los barcos.

El aumento desmesurado en los costos de los envíos ha obligado a los fabricantes a elevar sus precios para hacerle frente a los cambios lo cual ha provoca un empujón al avispero que conocemos como inflación.

Todos estábamos conscientes de que la crisis de los envíos existía, pero se había señalado como un problema temporal, que solo afectaría a corto plazo y que no se repetiría. Sin embargo, las diversas variantes del virus del Covid han vuelto a mover el mercado asiático tanto en la producción como en la logística hacia el exterior.

Los fabricantes están fuera de sus zonas de estabilidad al no contar con los componentes clave para sus productos. Además se han tenido que enfrentar a una guerra contra sus competidores, pero ahora en el rin de los envíos para conseguir espacio en los pocos barcos que logran zarpar de los muelles del continente asiático.

Los eslabones de la cadena de suministro están tan frágiles que cualquier contratiempo, cualquier accidente o mala decisión puede provocar el colapso por días o incluso semanas en la logística entre continentes. La determinación de países como China de acabar con el virus trae consigo el cierre completo de puertos ante el más mínimo indicio de contagios.

El costo de los fletes del continente asiático ha subido en porcentajes de doble digito, esto merma las ganancias y alborota la inflación de los países destino, lo peor es que este tema esta lejos de estar solucionado.

Debemos de estar preparados para un gran golpe a la economía de países del primer mundo, como decían los grandes empresarios “la materia prima mas cara es la que no tengo”, el costo de los productos va a subir sin preámbulos.

 

Lo que podemos rescatar

Si hay algo bueno que podamos rescatar como emprendedores, es el hecho de que todas aquellas empresas que puedan satisfacer sus necesidades de materia prima en los mercados locales se verán beneficiadas tanto en ventas como en rentabilidad.

Esta empresas deben de amarrar su estrategia de venta a una correcta administración de proyectos y empezar a aprovechar la brecha que se ha creado en la cadena de suministro.

Otro enfoque benéfico que se le puede dar a la situación es para aquellas empresas locales que se dediquen a surtir productos sustitutos y que pueden ofertar a los grandes fabricantes, es decir, tartar de suplir a los fabricantes asiáticos con productos locales.

Sin lugar a duda el mercado dio un nuevo giro y aquellas empresas que no logren adaptarse lo suficientemente rápido, son las primeras que tendrán que ceder espacio a aquellas que cuenten con una estrategia correcta y con un Plan de Continuidad de Negocios.

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