Introducción
En un país donde las mujeres siguen construyendo sus propios espacios de poder, a veces a codazos, a veces desde la sororidad, conversar con una líder como Magdalena Nicoloni, presidenta de Rimel, es casi una radiografía obligada del backstage corporativo actual. Desde el consumo hasta la cultura, desde la tendencia hasta la toma de decisiones, el networking femenino se ha convertido no sólo en una estrategia: es una forma de supervivencia, de ascenso y de influencia real. Por eso, desde mi trinchera, quiero hacerle estas preguntas que muchas pensamos pero pocas ponemos sobre la mesa.
Por Kary Fernández.
1. En un país donde el talento femenino existe pero la visibilidad no siempre acompaña, ¿qué encontraste primero: las puertas cerradas o la determinación de derribarlas?
Cuando llegué a México en los años 80, traje conmigo una educación y una cultura que me impulsaron a actuar con naturalidad, esperando contar con el apoyo de quienes me rodeaban. Desde el primer momento, mi determinación fue más fuerte que cualquier puerta cerrada. No vine a pedir permiso, vine a abrir camino.
2. ¿Qué ha sido más difícil: crecer una marca como RIMEL en México o convencer a las propias mujeres de que su red vale más que cualquier currículum?
Construir esta red desde cero ha sido un gran reto. Llevamos apenas cinco meses en México y ya hemos avanzado significativamente. Las integrantes reconocen que RIMEL es un espacio de apoyo real, una plataforma para crecer juntas, para reconocernos y caminar una al lado de la otra. No se trata de competir por un lugar, sino de construirlo juntas.
3. ¿Todavía ves miedo entre las mujeres empresarias para recomendarse entre sí… o ya llegamos a la era en que el networking se hace sin pedir perdón?
Hoy existe una gran apertura para visibilizarnos entre nosotras. Es cada vez más común recomendar a otra empresaria, aunque pertenezca a un nicho diferente, cuando conocemos su trabajo y tenemos referencias reales de su trayectoria. Debemos perder el miedo, confiar más y delegar con conciencia. Recomendar a otra mujer no nos resta, nos potencia.
4. En tu experiencia, ¿la competencia femenina es un mito, una excusa o una estructura que seguimos sin atrevernos a reprogramar?
La competencia existe, como ocurre entre hombres también. Crecemos en entornos que nos educan para competir. Pero hoy veo que convive con un profundo respeto hacia la profesionalidad y el talento de otras mujeres. Hay cada vez más admiración genuina. Hemos aprendido a reconocer el valor de la otra sin excusas.
5. ¿Qué impacto real tiene una líder como tú en la creación de redes económicas femeninas: inspiración, estrategia o presión por ser ejemplo?
Creo que es una combinación. Buscamos inspirar a través de nuestra experiencia y ser un referente para otras mujeres, ofreciendo acompañamiento y guía. Pero también existe la responsabilidad de no ceder ante los desafíos. Liderar implica dar ejemplo, incluso cuando nadie nos está mirando.
6. Si hoy una joven mexicana quisiera entrar al mundo corporativo de la belleza, ¿cuál sería el primer filtro que tendría que derribar: el estético, el cultural o el de credibilidad?
Diría que el de credibilidad. El sector ha crecido de manera exponencial y hay una alta competencia. Para hacerse un nombre es fundamental mostrar autenticidad, propuesta diferenciadora e innovación. La mirada estética puede abrir puertas, pero la credibilidad es lo que las mantiene abiertas.
7. ¿Qué le aporta México a RIMEL y qué le aporta RIMEL al ecosistema profesional de las mujeres en México?
RIMEL aporta una propuesta diferente dentro del entorno empresarial: dar voz y visibilidad a profesionales que quizá no han tenido el micrófono en otros foros, como diseñadoras de joyería y moda, directoras de cine o teatro, productoras, relacionistas públicas, entre muchas otras.
México aporta la riqueza de sus posibilidades empresariales y culturales en esta nueva etapa de expansión internacional. Hoy formamos parte de los 13 países donde RIMEL está presente, y México tiene la fuerza para marcar un estilo propio dentro de esta red global.
8. ¿Crees que el networking femenino en este país se construye más en desayunos, en juntas o en decisiones difíciles tomadas fuera de foco?
Definitivamente se construye en los encuentros: desayunos, foros, eventos compartidos. Ahí nacen los vínculos genuinos. Las decisiones difíciles, en cambio, se toman en equipo, muchas veces fuera del foco, pero respaldadas por esa red de confianza previamente construida.
9. En esta etapa de tu liderazgo, ¿qué tipo de mujeres quieres tener cerca… y de cuáles has aprendido a mantener distancia?
Hoy elijo rodearme de mujeres que suman, que inspiran, que tienen influencia y liderazgo, que son inteligentes y saben trabajar en equipo. Mujeres dispuestas a compartir su experiencia y crecer juntas.
Con el tiempo aprendí a tomar distancia de personas tóxicas o conflictivas: aquellas cuya energía afecta la colaboración y el avance colectivo.
10. Si pudieras rediseñar el mapa del networking femenino en México, ¿cuál sería la regla de oro para que todas ganemos de verdad?
Rediseñaría la forma en que operan muchas asociaciones. Me gustaría que el apoyo entre mujeres empresarias trascendiera las charlas o conferencias y se tradujera en acciones concretas. Que impulsemos colaboraciones reales, que abracemos el compromiso auténtico y que convirtamos el mundo empresarial en una verdadera red de cooperación.








































